Contribuido por Manfred Arauz Olavarria

Bolivia ha iniciado un nuevo ciclo político y económico desde la posesión del presidente Rodrigo Paz, el 8 de noviembre de 2025. Su programa propone un giro profundo del modelo de desarrollo sobre cuatro pilares: El capitalismo para todos, el fin del estado tranca, poner Bolivia al mundo y el mundo en Bolivia, así como la redistribución de recursos a las regiones bajo un esquema de 50/50.

A pesar de los desafíos inmediatos como es la inflación elevada, las reservas internacionales reducidas, la escasez de dólares y la escasez de combustibles; la apuesta del nuevo gobierno es clara: abrir la economía, atraer inversión privada, restablecer confianza y apoyarse en financiamiento internacional para acelerar la salida de la crisis.

Señales iniciales

Desde el primer día, el Gobierno ha emitido señales que entusiasman a los sectores productivos y al capital extranjero, logrando de esta manera reducir la presión cambiaria e incluso el riesgo país. Las más relevantes son:

  • Seguridad jurídica e institucionalidad: La seguridad jurídica fue un eje central de la campaña y es la base para atraer capital de largo plazo. El Ejecutivo ha anunciado reformas legales en minería, hidrocarburos y evaporíticos, así como una transformación del Órgano Judicial, coordinada entre Ejecutivo y Judicial, para mejorar tiempos, previsibilidad y confianza. Para los inversionistas, esto significará encontrar en Bolivia reglas más técnicas y relaciones jurídicas más estables.
  • Normalización del tipo de cambio y acceso a divisas: El optimismo inicial tuvo un impacto inmediato: la presión sobre el dólar se redujo y el tipo de cambio comenzó a estabilizarse. El Banco Central introducirá un nuevo sistema cambiario que refleje mejor el precio de mercado, acompañado de financiamiento externo que refuerce las reservas. El objetivo: previsibilidad, menor incertidumbre transaccional y un entorno más seguro para proyectos de inversión.
  • Reforma a los subsidios de los combustibles: El gobierno ha anunciado el fin de la denominada “subvención ciega”, reemplazándola por un régimen focalizado en sectores vulnerables. Esto abre tres oportunidades: sincerar la economía, reducir la presión fiscal y de divisas, y generar competencia privada en el comercio de combustibles, lo que atrae nuevos actores y modelos de negocio.
  • Liberación de las exportaciones y fomento al turismo: Los sectores agropecuario y ganadero recibieron la promesa de liberación plena de exportaciones, eliminando cupos y restricciones que frenaban la generación de divisas. Las asociaciones productivas han respondido con compromisos de incremento significativo de la oferta exportable. El turismo, por su parte, ha sido declarado sector prioritario, con el potencial de convertirse en una de las principales fuentes de divisas mediante mayor conectividad, facilitación de negocios y estabilidad normativa. Para ello inclusive se ha creado un ministerio específico.
  • Acuerdo Nacional del Bicentenario: En su discurso inaugural, el presidente convocó a un pacto nacional amplio, que integre a actores económicos, sociales y políticos. Este acuerdo será determinante para evitar trabas legislativas y sociales, de manera que se pueda asegurar la viabilidad de las reformas estructurales que acompañarán la apertura económica.

Primeras medidas ejecutadas

En recientes anuncios se ha puesto en conocimiento las primeras medidas de relevancia que ya están en curso:

  • Reducción del aparato estatal, destacando que los ministerios de estado han pasado de 17 a 14, mientras que entre viceministerios y direcciones gubernamentales se han reducido en alrededor de 30%.
  • Se ejecutarán los pagos que el Estado tiene pendientes de cumplir en un periodo inmediato, lo cual además de sanear las cuentas recobrará la fe en el estado.
  • Se reducirá en un 30% el gasto estatal a través de la modificación del Presupuesto General del Estado 2026.
  • Se han enviado a la Asamblea Legislativa los proyectos de ley para eliminar cuatro impuestos en un periodo inmediato: el impuesto de las grandes fortunas (IGF), el impuesto de las transferencias financieras (ITF), el impuesto al juego (IJ), y el impuesto a las promociones empresariales (IJP).

Sectores claves y atractivos para la inversión

La propuesta del nuevo gobierno boliviano plantea sectores prioritarios, mecanismos de apertura y una estrategia explícita de cooperación público-privada. Desde la perspectiva jurídica y de inversión, estas son las áreas más atractivas:

  • Agroindustria y exportaciones alimentarias: La liberación plena de exportaciones y la seguridad regulatoria prometida habilitan un ciclo de crecimiento acelerado en: soya y oleaginosas, carne bovina, biocombustibles, alimentos procesados, riego tecnificado y agro-tecnología. Este sector es atractivo porque Bolivia tiene capacidad de duplicar exportaciones agroindustriales con inversiones moderadas en infraestructura, trazabilidad y logística. Las nuevas medidas reducirán riesgos políticos, permitirán contratos de compra a largo plazo y mejoran la previsibilidad fiscal para inversionistas agrícolas y agroindustriales.
  • Minería y tierras raras: El sector minero enfrenta una inminente modernización normativa, incluyendo incentivos para la exploración, mejoras en la obtención de licencias y reglas más claras para operaciones de gran escala. El país posee reservas de cobre, zinc, plata, niobio, uranio y tierras raras, en un contexto global de transición energética que demanda minerales críticos; por ello, con reformas adecuadas, Bolivia puede cerrar brechas de exploración y atraer capital de empresas juniors y majors, bajo contratos más bancables, garantías de estabilidad y mecanismos de arbitraje reforzados.
  • Litio y evaporíticos: Como es bien sabido, Bolivia concentra algunos de los mayores recursos de litio del mundo, por lo que, con reglas claras, mayor transparencia y apertura a inversión privada y joint ventures, el país podría posicionarse como un polo estratégico en la cadena global de almacenamiento energético.
  • Hidrocarburos y energía: Con la transición desde un modelo estatal cerrado hacia uno más cooperativo, el sector abre oportunidades en: recuperación mejorada de campos maduros, midstream y almacenamiento, biocombustibles, exploración compartida y servicios petroleros. Este en un sector que requiere una reforma urgente porque Bolivia ha dependido muchos años de los ingresos en este sector, para financiar los subsidios. En ese sentido se apunta a la revisión de la ley de hidrocarburos en el corto plazo, para ofrecer contratos más estables y mayor participación privada.
  • Infraestructura y logística: El énfasis del nuevo gobierno en eficiencia económica, alianzas y apertura al mundo genera oportunidades en carreteras y corredores bioceánicos, puertos secos, logística integrada, energía distribuida e infraestructura turística. En este contexto se anticipa la reactivación de esquemas de APP y financiamiento mixto (público–multilateral–privado), con reglas simplificadas para acelerar cierres financieros.
  • Turismo receptivo: El Ejecutivo reconoce al turismo como un nuevo motor económico y se compromete a mejorar conectividad aérea, facilitación migratoria y de negocios, incentivos tributarios para inversiones hoteleras, ecológicas y culturales. Este tipo de proyectos turísticos son atractivos por la altísima rentabilidad marginal, bajo CAPEX comparado con industrias extractivas y enorme potencial en segmentos premium (Amazonía, Andes, lago Titicaca, salar de Uyuni, entre otros).

Un país en transformación y la importancia de un socio legal estratégico

Bolivia atraviesa una transformación económica y regulatoria que abre oportunidades excepcionales, pero también exige una lectura técnica y actualizada del nuevo marco jurídico. En sectores como agroindustria, minería, litio, energía, turismo, infraestructura y servicios digitales, la clave para capturar ventajas reales será contar con un acompañamiento legal capaz de anticipar reformas, interpretar correctamente los cambios normativos y estructurar inversiones que sean seguras, eficientes y verdaderamente bancables. En un país que está redefiniendo reglas, procedimientos e incentivos, un socio legal no solo reduce riesgos: permite identificar oportunidades antes que el mercado y asegura que cada decisión esté alineada con la evolución regulatoria.

Por eso, este es el momento oportuno para establecer alianzas estratégicas. Nuestra firma Becerra de la Roca Donoso & Asociados está preparada para acompañar a empresas e inversionistas locales e internacionales en este nuevo ciclo, con una visión técnica, práctica y orientada a resultados. Si está evaluando ingresar o expandirse en Bolivia, estamos listos para ser su socio legal de confianza, convirtiendo los cambios en oportunidades y asegurando que su inversión prospere en un entorno dinámico y en transformación.

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